martes, 26 de julio de 2011

Bebes de mí.


Sigue palpitando, entregándotelo totalmente. Sabes que eres mía, mi dulce prisionera. No voy a dejarte escapar hasta que todo tu orgullo esté doblegado. Seguirás bebiéndome sin descanso hasta que el último de mis latidos se apague en tu lengua. No dejaré que se derrame una sola gota fuera de esa copa. Bebes de mí, pues yo también soy tuyo.

viernes, 22 de julio de 2011

Provocando


Aquella mujer era demasiado joven para entender hasta donde podía llegar, hasta donde podía hacerle disfrutar con la busqueda del placer. Muchas veces pensaba en su falta de sensatez y en aquella entrega tan extremadamente apetitosa que le ofrecía. Su cabeza, le decía que parara, que cesara en aquel juego tan peligroso para él, pero sus instintos, tenerla de pie suplicándole que la poseyera de mil maneras diferentes, superaban la poca cordura que aun le quedaba y cedía a sus pulsiones...

miércoles, 20 de julio de 2011

Sensación


En un alarde de seguridad, Ella tomó ese trozo de carne que delataba mis deseos y arrimándolo a su raja, lo empujó con la mano hacia dentro. La cabeza asomó dentro de aquella gruta y rápidamente salió como disparada probablemente asustada y deslumbrada ante el paraíso que se le ofrecía. De nuevo ella lo tomó con la mano y lo condujo lentamente a la mazmorra para propinar el castigo que merecía por haber resbalado la primera vez. Alojado por entero en ella, me di un momento de respiro para saborear el placer de la sensación que producía en mi mente y en mi piel, el calor de su cuerpo. Me abrasaba. Notaba esa sensación de escozor ante lo desconocido. Con esas andaba deambulando en los rincones de mi cerebro cuando las cabalgadas de Ella se hicieron presentes.

lunes, 18 de julio de 2011

Felicidad


Levantó su linda carita, ofrecida. Le empecé a pasar mi polla por la cara. Ella frotaba sus carnosos labios por el tronco, me chupaba los huevos. La hice abrir la boca y le metí la verga hasta la garganta. En sus ojos vi felicidad.

miércoles, 13 de julio de 2011

Sientete, ahora que estás sola


Sin pensar en lo que hacía, poseída por el ardor, se despojó de la blusa por la cabeza, sin desabrocharla siquiera. Asió la cinturilla de su falda con ira y buscó a tientas la cremallera; una vez liberada de ella, dejó que la prenda se deslizara hasta sus tobillos, y la mandó lejos de una patada. La falda fue a caer desmadejada en el sofá justo cuando Ella se llevaba las encrespadas manos a la espalda para deshacerse del sujetador, que también arrojó al vacio de un manotazo. Con un último aliento, tratando de controlar su respiración, se quitó las bragas empapadas y se dobló sobre sí misma, ofreciéndole su redondo y blanco culo a un imaginario admirador, que en su mente la observaba con sus indecisos ojos repletos de lascivia...