martes, 26 de julio de 2011

Bebes de mí.


Sigue palpitando, entregándotelo totalmente. Sabes que eres mía, mi dulce prisionera. No voy a dejarte escapar hasta que todo tu orgullo esté doblegado. Seguirás bebiéndome sin descanso hasta que el último de mis latidos se apague en tu lengua. No dejaré que se derrame una sola gota fuera de esa copa. Bebes de mí, pues yo también soy tuyo.

No hay comentarios: