lunes, 8 de agosto de 2011

Anhelo.


Se retorcía en el lecho, acariciando su vulva con una mano, mientras la otra apretaba sus pezones, duros como cerezas. Sus ojos entrecerrados, evocaban muchas imágenes eróticas que le subían mucho más sus grados. Los dedos se introducían en su coñito, retozando en medio de la jugosa carne. Sentía que desfallecía, y gemía de modo incontrolable. Su lengua acariciaba sus labios resecos, y sus dientes la mordisqueaban como deseando tener algo más grande y duro entre ellos...

2 comentarios:

Anónimo dijo...

soy TU susurro, porque eres mi deseo, aunque no yo el tuyo.... aunque no lo sé...... AIRE....AGUA..FUEGO......
TE DESEARE SIEMPRE
Tu pequeña y dulce Lilia
(liliaalilapetera@hotmail.com.ar)

Anónimo dijo...

me halaga saber que soy tu deseo....