martes, 18 de octubre de 2011

Suplicio


Rogabas al sentir como algo en tu interior estaba a punto de escapar, y de la nada, un calambre empieza a recorrer tu cuerpo… se concentra en tu sexo… la respiración se esfuma, los pulmones se quedaron vacíos provocando bocanadas casi espasmódicas y los ojos se cierran con fuerza… tu coñito empieza a palpitar con inusitada fuerza, mientras aprietas los dedos húmedos en tu interior, provocándote un placer, digno de uno éxtasis que casi no recordabas… cuando te diste cuenta, agonizabas casi susurrando de placer, gimiendo y pidiendo que aquello no parase… tu sexo estaba tan contraído que solo de mover la mano en interminables bucles dentro de ese calor, provocabas la sensación de estar poseída por los infiernos del mismísimo Dante… mis dedos sustituyen a los tuyos, apartándolos gentilmente con un aire de ausente suficiencia… roces ensordecedores, suaves toques, mortificadores escalofrios que sustituyen las furiosas caricias que te propinabas en mi honor y a costa de mis deseos… tu clítoris esta tan sensible, que a cada pasada, las caderas se mueven incontroladas, pidiendo más, buscando el contacto profundo de mis yemas, una y otra vez… gemidos que hacen que tus suplicantes “por favor” parezcan casi gruñidos ininteligibles… y una sonrisa maliciosa dibujándose en mi rostro entre sombras, con el deseo primitivo de saber que estarías dispuesta a hacer, para que acabara lo que empezastes…

4 comentarios:

Lilia.... dijo...

me conoces palmo a palmo, SOLO TU...
Liliana

Shang Yue dijo...

cuando hay deseo y lujuria, un(a) es capaz de hacer cualquier cosa

María Alas dijo...

Descubierto por casualidad ... Me gusta tus escritos. Te seguiré atenta.
Saludos :-)

Hathor dijo...

Un relato erótico con un texto realmente divino....gracias es un placer leerte...Un abrazo...!!