lunes, 30 de abril de 2012

Niña mala

Recostarte en mis rodillas, boca abajo, con este temblor tan característico de quien sabe que su acto de rebeldía está apunto de morir tan rápido como fue cometido... subir tu ropa por encima de la cintura, hasta quedar colgando tan sumisa, que podría describir perfectamente tu arrepentimiento... comprobar como se humedece tu sexo, con cada azote... la piel blanquecina de tus gluteos tiñéndose del mismo rubor que adorna tu rostro... los suspiros quejosos de tu garganta, eclipsando el seco ruido de la palma de mi mano impactando sobre la piel nacarana... notar como mi miembro va creciendo, debajo tuyo, en proporción a tu falso sufrimiento... su calor... su deseo... sólo separado por una fina capa de tela, latiendo bajo tu vientre... sincronizado a los latidos de tu corazón... abrir tus piernas, con la suave intromisión que me confiere el derecho otorgado... subir mi dedo corazón por tu coño empapado, separando levemente los labios, y esparcir ese rocío, en círculos cada vez más concéntricos, por la ternura de tu orificio anal... para indicarte, para instruirte nuevamente, que eso será lo siguiente que castigaré... sin la compasión requerida.

4 comentarios:

alespankee dijo...

Excelente descripción!! Siempre es un placer conocer os sentimientos de la contraparte en una sesión.

Saludos,

calentita dijo...

ME encanta, no se por que pero al acabar de leerlo me apetecía que me dieran un azote ;)
Besos

Lilia.... dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Lilia.... dijo...

un acto de rebeldía que jamás volveré a cometer.... Te adoro