jueves, 28 de junio de 2012

Destapa cubriendo

Permite que me olvide de mis sentidos, que no recuerde reacciones ni estímulos.

Y ya limpia de recuerdos, inocente de sensaciones hazme vivir.

Cubre mis sentidos con la sutileza de tus palabras.

Vierte en mi oído el veneno de tu voz, ya que sólo él será el antídoto contra lo vulgar, lo ordinario, lo zafio, lo simple. Deja que cada susurro haga su efecto; el espacio entre dos palabras también es sonido.

Mi cuello se alarga en un tonto intento de encontrar la siguiente. Un seco toque hace que mi cuello se incline, que vuelva a la posición que en principio le has marcado.

Cuanto mas se aleja el sonido mas expectante se torna mi oído. Hasta que desaparece totalmente.

Mi mente se agita y empiezo a recrearte; se desvanece el recuerdo y vuelvo al silencio absoluto. Sin tu acción mi reacción abandona.

El vacío también juega: el temblor de cada músculo empieza a doler.

Al cabo, llenas de olores imposibles mi olfato; así consigues que olvide la normalidad de los jabones, del desodorante, de las colonias inútiles que taparon los de otros cuerpos ridículos que sudaron sobre el mío. 

Acercas cada parte de tu cuerpo a mi nariz, respiro tu olor como si fuera el aire que me hace vivir: tus manos con la humedad de un sexo cualquiera, tu pecho que intuyo perlado de sudor, tu sexo dulce y tibio que huele a ti, las corvas de tus piernas que son cuevas de vida, humedades... cada olor exclusivo y único hace que sonría y llore de placer.
Mi humedad no puede contenerse... Todos los olores desaparecen. La humedad no sale de mi.

Llenas mi boca con tus flujos, purifica con ellos mi lengua, muéstrale a mis labios los movimientos adecuados, conduce la curiosidad de mi lengua, haz el borde de mis dientes suave para recorrer el centro de tu ser... Y, mas allá de sabores, enséñame la inclinación adecuada, el ángulo oportuno a mi garganta.

Haz de mi boca el lugar idóneo, hecho a medida; sujeta mi cabeza en la posición adecuada para que pueda convertirse en tu salón. Y ahí, oculto, te sienta tan mío, como si yo fuera una parte de ti.

Bruscamente abandonas mi boca... perdida tu forma mis labios te buscan... mi lengua se seca de vacío...

La maltratada piel... acostumbrada a heridas y golpes de estúpidos... Recibe un ligero roce: tus labios, se que se fruncen, porque dejan salir tu aliento tibio... Despacio crea ríos, montañas; se eriza. Es el aliento creador de sensaciones inverosímiles.

Paras y, cuando creo que no se volverá a sentir, sigues en otro punto: el cuello, las muñecas, los pezones, las ingles... el tiempo justo hasta que empiezo a relajar mi cuerpo. Entonces desapareces.

Segundos que parecen horas y tu aliento en otra parte de mi piel.

Me destroza que ese sea el ultimo lugar... Cada roce de tu aliento es el primero y el último, ambos a la vez. 

Una pequeña gota de mi flujo resbala... desapareces. Sin luz cualquier sonido alerta el cuerpo, por eso has decidido a dejar la venda hasta el último momento. Te acercas. Despacio abrazas mi cuerpo: una mano en mi cadera derecho la otra en mi pecho izquierdo: - Buena chica, dices bajito.

Tus manos retroceden, suben por mi espalda y deshace uno de los nudos de la venda. Tu cuerpo se separa del mío.

Se que ya puedo retirar la venda. Sola. Un cortinón burdeos delante de mi. En el suelo un vestido. Me visto. Salgo de aquella extraña habitación insonorizada.

En el exterior de edificio una idea surge en mi mente: se que estabas ahí pero fueron los susurros, los olores, los flujos, el aliento y las manos sólo tuyas?

Descubre mis sentidos con la rudeza de tus actos.


Letras de, y agradecimientos para: @laflacadeoviedo.

3 comentarios:

Lulu Monamour dijo...

Tu colaboradora ha escrito un encuentro excitante y a la vez delcioso en letras.
Enhorabuena

Juegos eroticos dijo...

Que buena narracion felicidades, excelente blog

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