jueves, 7 de junio de 2012

Perrita

Mi voz, suave... firme... intenta calmar tu desasosiego... pero no puedes evitar sentir miedo por esa indefensión que tú misma te has buscado... mucho miedo... mis manos... caricias en tu piel, marcando parte de tu silueta... zonas que antes pensabas inofensivas, y que ahora se estremecen con mi sutil contacto... tus sentidos se tambalean en medio de la tormenta... totalmente indefensos... totalmente a mi merced... tu resistencia se resquebraja en pequeños pedazos difíciles de recomponer; ya no sabes lo que temes, ni lo que deseas; pero no me ofrecerás ese triunfo tan fácilmente, manteniendo la resistencia, aunque sea inútil... para mi deleite... mi invasión, apenas traspasa la frontera textil... pequeñas incursiones... bordeando... aumentando ligeramente la zona de piel explorada; Lentamente, sin prisas, gozando de cada gesto y tú, a tú pesar... conmigo... te dejas hacer, aun intentando apartarte, consciente de tu cuerpo como nunca lo has estado. Intentas anticipar cada caricia... evitarlas... disfrutarlas... pero sólo lo consigues a medias, sólo las veces necesarias para empezar a sentirte una adicta... el calor de mi respiración en tu cuello, te traspasa, avivando el fuego que te empieza a consumir y devorar por dentro... muevo las manos, un poco hacia delante... suave... lentamente... descendiendo por la línea de las ingles... aumentas tu resistencia... me recreo... luchas, mientras mantengo un movimiento tan lento. que parece que jamás se evaporará... casi llega, y no sabes lo que pasará luego... no sabes si aún podrás seguir aguantando a un abandono escrito mucho antes, de que esto sucediera... aprietas las piernas, intentando ocultar, intentando esconder, lo más profundo de tu intimidad... te quedan pocas fuerzas, casi agotada por el esfuerzo... las sensaciones... el placer... notas que te coloco algo en el cuello... duro... recio... por un momento te aprieta, luego se adapta a tu carne en un pasajero alivio... algo pesado, olor a cuero... por tu expresión, te das cuenta de que es un collar de... perra... eso es... cerrado en torno a tu cuello... un chasquido metálico, ahora he colocado la traílla; tiro de tí, haciendo que me sigas... estas desorientada... pasan demasiadas cosas, fuera y dentro de tí... oyes una puerta abrirse, al mismo ritmo que lo hace tu voluntad... corriente de aire, sonidos lejanos... intentas volver atrás, asustada, pero no puedes... salimos al rellano... sin poder ver nada y prisionera, estás indefensa, a mi voluntad y deseos... te mantienes erguida, intentando convencerme de tu desafío... retazos de un orgullo que pierdes poco a poco...

1 comentario:

Tiberyas dijo...

Qué divertido ¿Qué habrá tras la puerta? Ella se lo ha buscado en todo caso; si no aguantas el calor, salte de la cocina, niña...

Un saludo, caballero.