lunes, 25 de febrero de 2013

Ángel de sueño

Porque sólo podemos soñar lo que sentimos, la distancia y las circunstancias no nos permiten más. Desbarajustando tus esquemas me colé en tu vida sin quererlo, sin buscarme, sin pensar que alguien pudiera despertar lo que tanto tiempo en tu interior llevaba dormido. Nos perdemos en los deseos, deseo de pertenecerte, deseo de sentir tus besos en mi piel, deseo de restallar tu fusta en mis nalgas y dejar tu marca en ellas, deseo de apoderarte y hacerte dueño de cada uno de mis pensamientos... Como en el romance del sol y la luna... renunciamos antes de empezar... control y autocontrol, evitamos el daño y contenemos esos deseos... inevitables cuando se aceleran y revoluciona los demonios que encienden el deseo... Y así cada día conversamos y cada noche te acompaño a soñar en la cara oculta de la luna... porque sólo allí soy tuya... porque sólo allí soy tu ángel de sueño.

 Letras de, y agradecimientos para: @sumisa_mara.

lunes, 18 de febrero de 2013

¿De quién eres?


Ahora... ahora entraba lenta... despacio... latía en ella y se deslizaba por las paredes de su coño, hasta el fondo de sus entrañas, que apenas podían contener tanto placer... aunque a veces, como esta, como ahora, entrañas y locura van sujetas de la mano... jadeó, suavemente, con ese toque de sonoridad casi inaudible, que promete mucho más de lo iniciado, e inclinó la cabeza hacia atrás, en un gesto con la teatralidad semejante al desmayo... mordí el cuello y la barbilla... tensé las muñecas que se clavaban ferozmente en las correas y gimió, esta vez más descaradamente, cuando me notó entero clavado en ella. Eso es lo que pretendía? Apenas se movía... no disimulé el conocerla tan bien, que estaba seguro que intuía que, observaba su boca... su cuerpo... sus labios tensándose y ansiando, llorando por las comisuras como ojos que lagrimean... apenas se movía... tampoco lo hubiera permitido... y lo que oía, lo que jamás podía llegar a ignorar, era mi respiración sobre ella, apunto de devorarla, persiguiendo esa sonoridad incluso una vez liberada.... sollozó angustiada; estaba desesperada, porque empezaba a comprender, que hoy, el juego, era estirar sus límites... sin embargo, deslicé el pañuelo y recuperó la visión... una visión de la habitación que la rodeaba, una miraba sin apenas expresión, unas manos sujetando su cara, la nariz rozando casi su frente y esa sensación horrible de que todo lo podía controlar hasta decir basta...

- Dulzura, Mírame… ¿de quién eres?

- Suya...