lunes, 18 de febrero de 2013

¿De quién eres?


Ahora... ahora entraba lenta... despacio... latía en ella y se deslizaba por las paredes de su coño, hasta el fondo de sus entrañas, que apenas podían contener tanto placer... aunque a veces, como esta, como ahora, entrañas y locura van sujetas de la mano... jadeó, suavemente, con ese toque de sonoridad casi inaudible, que promete mucho más de lo iniciado, e inclinó la cabeza hacia atrás, en un gesto con la teatralidad semejante al desmayo... mordí el cuello y la barbilla... tensé las muñecas que se clavaban ferozmente en las correas y gimió, esta vez más descaradamente, cuando me notó entero clavado en ella. Eso es lo que pretendía? Apenas se movía... no disimulé el conocerla tan bien, que estaba seguro que intuía que, observaba su boca... su cuerpo... sus labios tensándose y ansiando, llorando por las comisuras como ojos que lagrimean... apenas se movía... tampoco lo hubiera permitido... y lo que oía, lo que jamás podía llegar a ignorar, era mi respiración sobre ella, apunto de devorarla, persiguiendo esa sonoridad incluso una vez liberada.... sollozó angustiada; estaba desesperada, porque empezaba a comprender, que hoy, el juego, era estirar sus límites... sin embargo, deslicé el pañuelo y recuperó la visión... una visión de la habitación que la rodeaba, una miraba sin apenas expresión, unas manos sujetando su cara, la nariz rozando casi su frente y esa sensación horrible de que todo lo podía controlar hasta decir basta...

- Dulzura, Mírame… ¿de quién eres?

- Suya...

3 comentarios:

Lilia.... dijo...

Tuya..... soy

Liliana ♥

Ricardo Lara dijo...

Que interesante, me encanta esa sensación de tener el control en todo.

Prudencio Hernández Jr. dijo...

Un control descontrolado..el decir basta no alcanza para lograr todo y más del otro..ese mas que lleva todo lo que no se pederá..y puede ya ser un grito infinito