sábado, 2 de marzo de 2013

La pregunta correcta

Por tiempo infinito que llegue a pasar, nunca he entendido esa dificultad que siempre has demostrado por hacerme la pregunta correcta... "¿Me dolerá?"... Sí, te va a doler... es obvio... te va a doler, porque esto es tan real, que quema hasta los insolentes vacios; no estamos jugando a un juego... esos juegos acabaron en el momento en que las miradas y las intenciones se convirtieron en actos irrefutables que empezaron a arder lentamente... te dolerá, y lo sabes, tan cierto como el hecho de que las preguntas retóricas nunca son las correctas... las cuestiones que debes plantearte siempre vienen después, nunca antés... el descubrimiento debe ser un acto decidido, el deseo que deriva, una necesidad que bien merece el interrogar tu propio espíritu: "¿Qué voy a hacer cuando empiezo a anhelar esto?", "¿ Qué estoy dispuesta a hacer, cuando lo quiero otra vez?"... interrogantes que llenan tu mente de modo que es todo lo que puedes pensar... de día... de noche... te consume... pero lo hace aún más cuando no eres capaz de expresarlo con razocinio... cuando harías cualquier cosa para conseguirlo de nuevo... "¿Entonces qué?"... entonces, niña ... entonces, eres mía.